Saltar al contenido
Ilustración a cuerpo completo de una atleta lanzando una pelota medicinal contra la pared, con zapatillas de suela lima.
ANNIE 6:12

🇨🇴 Colombia · Élite

Lucía Castillo

Wall ball shot · Medellín, Colombia

Lucía Castillo corría voleibol universitario en la Universidad de Antioquia cuando entró, por invitación de un amigo, a una clase libre en CrossFit Medellín en 2018. Dejó el vóley al cabo de seis meses. Es una de las pocas atletas colombianas que compite a nivel continental sin haberse mudado a Estados Unidos, y programa sus bloques entre octubre y febrero para estar en pico durante el Open y el Semifinal LatAm.

Su firma son los wall balls. En la final de la Copa Colombia 2025 hizo 120 wall balls sin soltar la pelota, una marca que los jueces confirmaron tres veces antes de darla por válida. La prueba tenía un corte de cuatro minutos; Lucía terminó en 3:42.

Entrena en CrossFit Bogotá Norte desde finales de 2022, después de mudarse a la capital para hacer un máster en nutrición deportiva. Programa bajo las indicaciones de Felipe Arango y trabaja con el mismo equipo de fisioterapia que atendió en su momento a la ciclista Mariana Pajón. Su próximo objetivo es entrar al Top-5 del Semifinal LatAm 2026.

El máster en nutrición — que terminó en julio de 2025 — cambió su aproximación al peso competitivo de una forma que ella describe como “dejé de improvisar”. Durante bloques de volumen mantiene un excedente calórico moderado, calculado con base en cinco mediciones antropométricas quincenales; en pico competitivo reduce el volumen sin tocar la densidad de proteína. La altitud de Bogotá — 2.640 metros — impone un ajuste permanente: seis mililitros más de agua por kilo de peso corporal al día que el estándar a nivel del mar, y un periodo de adaptación de tres a cinco semanas cada vez que vuelve de una competición baja.

La experiencia en voleibol universitario sigue presente en su gestión del espacio. Lucía se ubica en las pruebas de equipo — cuando las hace — de manera distinta que la mayoría de atletas; lee la pista desde una memoria visual de vóley, lo que le da una capacidad poco común para anticipar dónde estará el atleta siguiente antes de que empiece a moverse. En el Wodapalooza LatAm Semi 2025 una de las pruebas de equipo fue suya por margen amplio en los dos primeros minutos, aunque el equipo terminó fuera del podio. “La prueba la ganamos técnicamente. Lo que no ganamos fue estado de ánimo. Aprendí que eso también se entrena.”

Su relación con Felipe Arango es relativamente nueva — tres años — pero descansa en un ajuste preciso. Arango programa los bloques de fuerza y la estrategia competitiva; Lucía programa su propio bloque nutricional y el calendario de recuperación. Tres sesiones semanales son conjuntas, dos son independientes. “Prefiero discutir con mi entrenador una vez a la semana que cumplir sin discutir todos los días. Arango lo sabe y lo respeta.” El objetivo 2026 — Top-5 del Semifinal LatAm — lo considera exigente pero alcanzable, y el Top-3 lo maneja como escenario aspiracional, no como meta declarada.

Cien wall balls es una negociación con tus piernas. A partir del sesenta, ya no te escuchan.